LA-NADA – una declaracion

En abril de 1958, el neodadaísta Yves Klein inaugura en la Galería Iris Clert su exposición La spécialisation de la sensibilité à l’état matière première en sensibilité picturale stabilisée, Le Vide–époque pneumatique (La especialización de la sensibilidad en su estado…

LA-NADA - una declaracion

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En abril de 1958, el neodadaísta Yves Klein inaugura en la Galería Iris Clert su exposición La spécialisation de la sensibilité à l’état matière première en sensibilité picturale stabilisée, Le Vide–époque pneumatique (La especialización de la sensibilidad en su estado puro en la sensibilidad pictórica estabilizada, el Vacío-época pneumática), en la que el espacio vacío de la galería es presentado como protagonista exclusivo. En 1967, el grupo Art & Language presenta en el Castillo de Montsoreau, Francia, una instalación titulada Air-Conditioning Show (o Air Show), en la que no se expone nada sino el espacio museal mismo y, en este caso, el sistema de regulación térmica, produciendo un cierto volumen de aire condicionado. En Argentina, la artista conceptual Graciela Carnevale realiza en 1968 su Acción del Encierro, en la que convoca para una exposición en una galería vacía y una vez que el público ha ingresado cierra las puertas del local y se retira. Por su parte, durante el mismo año, el poeta experimental y mailartista Edgardo Antonio Vigo no publica el número 26 de su revista Diagonal Cero por estar dedicado a la nada.
Todas estas operaciones revelan un fuerte carácter paradójico, en tanto tratan de presentar de manera sensible aquello que escapa a la percepción: el vacío, la nada. Se trata de propuestas en las que la actividad artística se reduce a un campo puramente conceptual, y donde el ojo deviene en órgano frustrado, desprovisto de toda incitación visual para ser mejor solicitado hacia zonas de activación mental. Diversas tentativas contemporáneas continúan en la trayectoria de estas investigaciones en torno a una visualidad amputada, que se apuntala en las metáforas de lo blanco, lo vacío o el silencio, que se constituyen todas en apelaciones a la nada.

La actual exhibición en la galería Hotel Dada consiste en una sala vacía. Signo de la nada, la sala privada de los sentidos que se supone deben ser ofrecidos al espectador, se configura como un acto crítico, una declaración que es afirmada y no una carencia. La galería exhibe el vacío, y al hacerlo visibiliza una negación, un apagamiento. Si el objeto desaparece, lo único que queda accesible para la mirada es el propio acontecimiento de su disolución deliberada. Como no existe obra visible, el ojo se desplaza hacia la propia galería, que se convierte así en obra.
En el contexto del virus Covid-19, la dimensión conceptual de esta exhibición se complejiza y se expande, porque a la sustracción de lo visual que representa la sala vacía le replica la inquietante remisión de los cuerpos, la ausencia imperativa del espectador.

Silvio De Gracia, 18 de abril de 2020

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